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jueves, 25 de abril de 2013

 XATÓ    

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

escarola, anchoas en aceite de oliva, aceitunas arbequinas, bacalao desalado para escalivada,  1 cebolla pequeña, 3 tomates medianos, 1 cabeza de ajos, 60 gr de avellanas, 80 gr de almendras, pimienta a ser posible roja, bentresca de atun en aceite, 2 ñoras, sal, aceite de oliva virgen.

PREPARACIÓN:

Ponemos a escalivar la cebolla, los tomates, y la cabeza de ajo. Lo tendremos en el horno a 200 grados hasta que estén tiernas las verduras, lo primero que sacaremos serán los ajos que no tardaran más de 15-20 minutos, después el tomate que lo tendremos unos 10 minutos más y por último la cebolla, que estará un máximo de 30-35 minutos. Todo esto lo podemos tener preparado con antelación.
Limpiamos la escarola y la escurrimos bien. El bacalao si lo compramos desalado nos ahorraremos el proceso que tardará sobre 24 horas cambiandole el agua cada 8 horas más o menos. Una vez desalado, lo escurrimos bien y lo rompemos en tiras.
Para preparar la salsa que es lo más bueno, pondremos en un mortero las almendras y las avellanos, las picamos muy bien con un poco de sal, añadimos la carne de la ñora que habremos puesto en remojo, si la ponemos con agua caliente se desprederá mejor su carne, seguidamente incorporamos los ajos escalivados, sin la piel, naturalmente, y vamos chafando el conjunto, ahora incorporamos la cebolla escalivada y los tomate escalivados, vamos chafando todo con un poco de pimienta roja. Ligamos el conjunto con aceite de oliva virgen. Nos tiene que quedar de consistencia suave y no muy espesa.
Si queremos ahorrar tiempo y esfuerzo podemos prepararlo con el minipimer y acabar ligando con un buen chorro de aceite de oliva hasta conseguir la consistencia deseada.  

El xató aún siendo un plato típico en diversas poblaciones costeras de Cataluña para las fiestas de carnaval, es siempre apetecible por su sabor plenamente mediterráneo ligado a la tradición marinera de sus gentes, además, su singular aliño, un secreto transmitido de generación en generación y con sus diferencias según las poblaciones donde se prepare, le hace uno de los mejores y más sanos tesoros culinarios al paladar más exigente. Por cierto, si, cosa improbable, sobrara algo de salsa, siempre puede reutilizarse en platos de verduras a la brasa o pescados blancos.